La gripe del chanchito avanza y la paranoia crece con la curva de infectados. La venta del alcohol en gel aumenta notablemente, mientras se enriquecen unos pocos que saben fabricarlo; y cuando no, se linchan en la farmacia por agarrar el último e infeccioso barbijo que queda a la venta por prevenir un estornudo mas o menos que pueda contagiarlos.
¿¿ Realidad, paranoia o prevención??
En este breve informe, algunas situaciones que suelen identificarnos con el cambio de hábito que generó esta pandemia en nuestra vida cotidiana.
¡Ponete barbijo, pero no más de tres horas! ¡Desinfectá todo con alcohol (pero en gel)! Estornude, tosa y/o respire bajo el pliegue del codo (y falta que nos digan pero cuando este bordó cese con la presión ejercida). ¡No se reúna!, si quiere hacerlo que sean menos de 5 personas. No comparta vasos, no se bese, no juegue a las cartas y mucho menos al “Chancho vaaaa” porque es un foco terrible de contagio. Y ni que hablar del mate. Ahora eso sí, la final del campeonato Clausura de fútbol argentino se juega igual.
¡¡ Estas son algunas de las vicisitudes que esta pandemia nos presenta a diario!!!
Mirémosle el lado positivo o tratemos de mirar el vaso medio lleno (que, obviamente, no podemos compartir). Compartámos o satiricemos en qué esta Gripe A cambió nuestra cotidianidad. Acá un ejemplo del novedoso ritual diario: el viaje en transporte público hacia la jornada laboral.
<< Subís al colectivo, creyéndote acróbata; tratás de dar un hermoso envión para evitar la primera y más trasitada manija. Pedís el boleto mirando el más allá para ni siquiera acercarte al señor chofer, a lo que él te pregunta “cuánto pidió,señora??” (y pensás primero no soy señora y segundo si me habla voltee su boca hacia otro lado). Nuevamente lo mirás y le decís – entredientes para abrir poco la boca- “uno veinticinco”; ponés la moneda y con dos deditos, intentás sacar el boleto y guardarlo en el bolsillo (el cual uno lo recuerda para no volver a meter la mano del lado izquierdo del saco hasta no desinfectarlo, o bien, pasen 10 horas para que el virus ya esté inactivo).
Luego vas a los codazos, tratando de llegar a un dichoso pasamano que esté menos sobre poblado. Llegás cruzando todo el colectivo y te atrevés a decir, “¡sí, acá estoy a salvo!” y resulta que el señor que tenés adelante empieza a estornudar y toser de forma muy pronunciada y lo peor es q baja en a próxima parada y nadie va a querer ocupar su asiento, por más que haya trabajado parado 12 horas.
Por otro lado, una buena técnica que podés emplear en estos casos es, empezar a toser y así los pasajeros se alejan cual mosquito en la propaganda de Raid y te hacen el vergonzoso vacío-aislado que dice “¡ojo posible virosa porcina!”.
Finalmente llegás al lugar de destino y te ponés delante del muy frecuentado timbre y pensás cómo tocarlo de forma de no tocarlo. Respirás profundo y procedés a la heroica proeza. ¡¡¡Listooo, ya estoy a salvo!!!! Bajás del colectivo, sacás el alcohol de la cartera, te embadurnas bien las manos. Te tocás la frente para ver si ya tenés fiebre y cuando levantás la cabeza diciendo “triunfé” viene uno de frente y te estornuda en la cara.
Y ahí decís… ¡¡¡¡¡¡Bastaaaaaaaaaa!!!!!!! Y terminas esbozando una gran sonrisa cómplice riéndote de vos mismo>>
Nuevamente, ¿¿Realidad, paranoia o prevención??
La PREVENCIÓN está bien y ser conciente de a REALIDAD de hoy. Pero, que ni los medios, ni los miedos, nos lleven a la PARANOIA.
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